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Sábado 10 de junio de 2017

¿Lo estoy haciendo bien? Mis dudas frente a mi hijo con

Autismo

Es natural para un padre sentirse desconcertado en el momento en que médicamente le es confirmado que un hijo

presenta una discapacidad o trastorno psicológico. Recibir esta noticia es muy fuerte para la mayoría de las personas,

y al ser un camino inesperado, las reacciones de los padres, familia y amistades cercanas, ante esta situación, son muy

variables, y lo más probable es que no sean las adecuadas. El licenciado Eduardo Díaz nos comparte su experiencia

como psicólogo sobre el tema “¿Lo estoy haciendo bien? Mis dudas frente a mi hijo con Autismo”.

En principio de cuentas, el conferencista nos introduce al tema del “duelo”, el cual es la reacción natural que los padres

y familiares cercanos experimentan cuando se les dice que su hijo tiene alguna condición “especial” llamada autismo, y

consiste en experimentar la pérdida de un proyecto de vida trazado para un hijo, aceptar que es diferente y no como

lo pensaban, con las reacciones naturales que este duelo implica y a las que nos referiremos adelante. En la mayor

parte de los casos, los familiares desconocen todas la variables de esa condición, y lo primero que hacen es buscar

respuestas rápidas o soluciones aparentes, buscan encontrar una “false hope” y se aferran a aquella información que

les da una supuesta solución a la condición de su hijo en lugar de abocarse a aceptar la misma. Si los padres detectan

esta primera reacción han dado un primer paso y eso los llevará a poder conocer verdaderamente la condición su hijo

y así poder ayudarlo, y esta ayuda debería de avocarse a cuatro ámbitos, primeramente debe buscarse la asesoría

médica correcta que permitirá el manejo clínico adecuado del hijo, en segundo plano debe evaluarse el ámbito de

desarrollo educativo, considerar las escuelas, terapias o curso que podría facilitar a los padres el desarrollo y el

cuidado de su hijo, el tercero es el manejo del ámbito familiar, que es como asesorarse respecto de cómo tratar

adecuadamente a la persona con autismo, por último y de suma importancia, es el campo futurista que nos hace

pensar en el futuro de la persona cuando su guardián no esté.

Dentro de la reacción del duelo lo primero que se experimenta es la negación. La familia niega el acontecimiento y

busca una confirmación de que estos resultados son falsos. Aquí surge el “no es cierto, no está pasando” o el “no te

creo, quiero otra opinion”. Buscan opiniones de gente inexperta, información falsa, o cualquier fuente que le asegure

que su hijo no está mal. Se sabe que la causa de la negación es el medio y la reacción generalmente es el enojo. Es de

suma importancia entender que este paso se expresa diferente en cada persona.

La segunda etapa es el enojo que se siente después entender que el hijo, familiar o conocido tiene autismo, el Lic.

Eduardo Díaz dice que esta reacción es natural  ya que “Va contra su hijo ya que la expectativas sobre ese hijo eran

totalmente diferentes”. los signos de este enojo pueden ser entre otras tratar de culpar a alguien, como la pareja, el

entorno, la religión. En esta etapa se escuchan las siguientes frases: “Fue tu culpa, sabías que tu familia cargaba el

gen”, “Dios, por que a mi?”, “Es por tu modo de vida!”, entre otras. Durante esta etapa el Lic. Eduardo recomienda leer

el libro Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? para ayudar a que la gente comprenda un poco sobre la

situación. Desgraciadamente, muchas personas no logran mantener su relación en esta etapa o continúan con mucho

rencor y dudas.

Después del enojo se pasa a la tristeza. En esta etapa surge la preocupación. La más grande preocupación que sufre

un padre o un guardián es, “Que va a ser de él cuando yo no esté?”. Se preguntan quién se hará cargo de él, como le

puedo dar una mejor calidad de vida, cómo va a funcionar mi familia, etc. Dado que generalmente no se tiene la

suficiente información sobre el tema en esta etapa, la gente suele caer a conclusiones extremas lo cual causa conflicto,

preocupación y tristeza.

El último paso de este duelo es la aceptación. Tengo un hijo, conocido, hermano, etc. con autismo y así lo quiero. La

persona toma nuevamente las riendas y sigue adelante. Busca información relevante, busca adaptarse a un nuevo

estilo de vida y busca dejar atrás la tristeza, el enojo y la negación. Es muy importante que en esta etapa ocurra una

reasignación de roles. Se debe de pensar estratégicamente qué roles van a cambiar. Nadie puede quedarse fuera del

proceso y todos tienen que participar. Todo esto con el fin de permitir que la familia lo acompañe y funcione

adecuadamente.

Conferencista: Lic. Eduardo Díaz

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Sábado 10 de junio de 2017

Es natural para un padre sentirse desconcertado en el

momento en que médicamente le es confirmado que un

hijo presenta una discapacidad o trastorno psicológico.

Recibir esta noticia es muy fuerte para la mayoría de las

personas, y al ser un camino inesperado, las reacciones de

los padres, familia y amistades cercanas, ante esta

situación, son muy variables, y lo más probable es que no

sean las adecuadas. El licenciado Eduardo Díaz nos

comparte su experiencia como psicólogo sobre el tema

“¿Lo estoy haciendo bien? Mis dudas frente a mi hijo con

Autismo”.

En principio de cuentas, el conferencista nos introduce al

tema del “duelo”, el cual es la reacción natural que los

padres y familiares cercanos experimentan cuando se les

dice que su hijo tiene alguna condición “especial” llamada

autismo, y consiste en experimentar la pérdida de un

proyecto de vida trazado para un hijo, aceptar que es

diferente y no como lo pensaban, con las reacciones

naturales que este duelo implica y a las que nos

referiremos adelante. En la mayor parte de los casos, los

familiares desconocen todas la variables de esa condición,

y lo primero que hacen es buscar respuestas rápidas o

soluciones aparentes, buscan encontrar una “false hope” y

se aferran a aquella información que les da una supuesta

solución a la condición de su hijo en lugar de abocarse a

aceptar la misma. Si los padres detectan esta primera

reacción han dado un primer paso y eso los llevará a poder

conocer verdaderamente la condición su hijo y así poder

ayudarlo, y esta ayuda debería de avocarse a cuatro

ámbitos, primeramente debe buscarse la asesoría médica

correcta que permitirá el manejo clínico adecuado del hijo,

en segundo plano debe evaluarse el ámbito de desarrollo

educativo, considerar las escuelas, terapias o curso que

podría facilitar a los padres el desarrollo y el cuidado de su

hijo, el tercero es el manejo del ámbito familiar, que es

como asesorarse respecto de cómo tratar adecuadamente

a la persona con autismo, por último y de suma

importancia, es el campo futurista que nos hace pensar en

el futuro de la persona cuando su guardián no esté.

Dentro de la reacción del duelo lo primero que se

experimenta es la negación. La familia niega el

acontecimiento y busca una confirmación de que estos

resultados son falsos. Aquí surge el “no es cierto, no está

pasando” o el “no te creo, quiero otra opinion”. Buscan

opiniones de gente inexperta, información falsa, o

cualquier fuente que le asegure que su hijo no está mal. Se

sabe que la causa de la negación es el medio y la reacción

generalmente es el enojo. Es de suma importancia

entender que este paso se expresa diferente en cada

persona.

La segunda etapa es el enojo que se siente después

entender que el hijo, familiar o conocido tiene autismo, el

Lic. Eduardo Díaz dice que esta reacción es natural  ya que

“Va contra su hijo ya que la expectativas sobre ese hijo eran

totalmente diferentes”. los signos de este enojo pueden ser

entre otras tratar de culpar a alguien, como la pareja, el

entorno, la religión. En esta etapa se escuchan las

siguientes frases: “Fue tu culpa, sabías que tu familia

cargaba el gen”, “Dios, por que a mi?”, “Es por tu modo de

vida!”, entre otras. Durante esta etapa el Lic. Eduardo

recomienda leer el libro Por qué le pasan cosas malas a la

gente buena? para ayudar a que la gente comprenda un

poco sobre la situación. Desgraciadamente, muchas

personas no logran mantener su relación en esta etapa o

continúan con mucho rencor y dudas.

Después del enojo se pasa a la tristeza. En esta etapa surge

la preocupación. La más grande preocupación que sufre un

padre o un guardián es, “Que va a ser de él cuando yo no

esté?”. Se preguntan quién se hará cargo de él, como le

puedo dar una mejor calidad de vida, cómo va a funcionar

mi familia, etc. Dado que generalmente no se tiene la

suficiente información sobre el tema en esta etapa, la

gente suele caer a conclusiones extremas lo cual causa

conflicto, preocupación y tristeza.

El último paso de este duelo es la aceptación. Tengo un

hijo, conocido, hermano, etc. con autismo y así lo quiero.

La persona toma nuevamente las riendas y sigue adelante.

Busca información relevante, busca adaptarse a un nuevo

estilo de vida y busca dejar atrás la tristeza, el enojo y la

negación. Es muy importante que en esta etapa ocurra una

reasignación de roles. Se debe de pensar estratégicamente

qué roles van a cambiar. Nadie puede quedarse fuera del

proceso y todos tienen que participar. Todo esto con el fin

de permitir que la familia lo acompañe y funcione

adecuadamente.

¿Lo estoy haciendo bien? Mis dudas

frente a mi hijo con Autismo

Conferencista: Lic. Eduardo Díaz